Autores: Dra. Wendy Abigail Bautista Montoy, Mtra. Sandra Ruth González Terrones, Lic. Luis Fernando Borja Hernández
Sección: Innovación
Resumen
Este artículo aborda el nuevo modelo de tutoría que la Dirección General de Orientación y Atención Educativa, a través del Centro de Orientación Educativa, ha puesto en marcha. Se trata de un modelo de acompañamiento con una perspectiva integral de atención al alumnado, con el objetivo de mejorar su rendimiento académico, reducir el rezago y la deserción escolar, así como favorecer su desarrollo y bienestar.
Palabras clave: tutoría, acompañamiento, orientación, atención, bienestar.
Keywords: tutoring, accompaniment, guidance, care, well-being.
“La
educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a
cambiar el mundo.”
Paulo Freire.
INTRODUCCIÓN
Ante los desafíos actuales y el contexto educativo, la Universidad Nacional Autónoma de México se enfrenta a una serie de retos derivados de un entorno global en constante cambio. En este escenario, ha asumido el compromiso de abordar tanto las necesidades educativas como culturales, fortaleciendo y renovando acciones que no solo atiendan los problemas del presente, sino que también preparen soluciones hacia el futuro. En este sentido, la tutoría se ha consolidado como un pilar fundamental en el desarrollo integral del alumnado, convirtiéndose en una estrategia clave para superar los desafíos académicos, que la Universidad ha comenzado a fortalecer.
El Plan de Desarrollo Institucional (PDI) de la UNAM para el periodo 2023-2027 establece un marco estratégico que reconoce la importancia de la tutoría como herramienta clave para mejorar el rendimiento académico, reducir la deserción escolar y promover el bienestar integral estudiantil. En este contexto, las líneas programáticas 18 (Proyecto 11) y 19 (Proyecto 24) del Eje Rector 3, “Fortalecimiento y Renovación de la Docencia”, del PDI 2023-2027, destacan la necesidad de renovar y fortalecer la docencia en el nivel bachillerato universitario, así como en estudios de licenciatura.
En un entorno educativo en constante transformación, la tutoría se presenta como una herramienta esencial para brindar un acompañamiento grupal y personalizado que contribuye a crear una experiencia educativa más completa, que favorece el éxito académico y promueve la formación integral del estudiantado, así como su visión futura.
Generalidades en función de la Tutoría
De acuerdo con Ávila (2024), la tutoría en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es una actividad de acompañamiento para el alumnado, la cual tiene la finalidad de proveer los apoyos necesarios para su formación. Esta actividad complementaria aporta una diversidad de beneficios y tiene el objetivo de guiar, orientar y acompañar a las y los alumnos a lo largo de su educación universitaria, fortaleciendo no solo su desempeño escolar y su aprendizaje, sino también consolidando el aspecto personal y emocional que puede influir en el proceso educativo.
La tutoría en la UNAM puede definirse como una acción vinculante entre distintos actores, roles e instancias con los programas de acompañamiento, apoyos y servicios que convergen en las entidades académicas; centrada en el estudiantado y su formación integral a partir de un ambiente de respeto y confidencialidad. Promueve el autoconocimiento, el autocuidado, el desarrollo de habilidades y la autonomía en su aprendizaje y bienestar.
La implementación de tutorías se vuelve fundamental para atender de manera integral las necesidades y desafíos que enfrentan quienes estudian en nuestra casa de estudios desde el nivel de iniciación universitaria hasta el posgrado, ya que se crean las condiciones adecuadas para que el alumnado tenga un óptimo desempeño escolar al utilizar diversas estrategias, herramientas y recursos, con la finalidad de abatir el rezago y la deserción, al fomentar su permanencia mediante el desarrollo personal y académico.
La formación integral de los estudiantes y uno de sus principales retos consiste en lograr que una proporción elevada de alumnos alcance niveles de desempeño académico favorables para culminar satisfactoriamente sus estudios en los plazos previstos.
“En México, la implantación de programas de tutoría en el nivel superior atiende la necesidad de potenciar la formación integral de los estudiantes y uno de sus principales retos consiste en lograr que una proporción elevada de alumnos alcance niveles de desempeño académico favorables para culminar satisfactoriamente sus estudios en los plazos previstos” (Romo, 2011).
La UNAM, a través de sus facultades y escuelas, implementa programas de tutoría adaptados a las necesidades específicas de cada una. Además, las personas tutoras forman parte del personal académico, y son seleccionadas cuidadosamente para este rol. Cuentan con una capacitación especializada que les permite desempeñar sus funciones de manera efectiva.
La tutoría puede adoptar diferentes modalidades según las necesidades del alumnado y los recursos disponibles:
Tutoría individual: La persona tutora trabaja de manera directa con el estudiante o la estudiante, abordando de forma personalizada los desafíos académicos o socioemocionales que pueda enfrentar.
Tutoría grupal: Se atiende a un pequeño grupo de personas estudiantes con necesidades académicas o personales similares, se fomenta la colaboración y el intercambio de experiencias.
Tutoría entre pares: El acompañamiento es brindado por alumnas o alumnos más avanzados, quienes, gracias a su experiencia y formación, cuentan con las herramientas necesarias para apoyar a sus compañeros.
Mentoría: Orientada a personas estudiantes con dificultades académicas, se busca mejorar las habilidades de estudio implementando estrategias para apoyar su aprendizaje.
Figura 1. Modalidades de Tutoría.
De acuerdo con Ávila (2023), la tutoría es una disciplina transversal que aborda diversas temáticas relacionadas con la información, la orientación y la formación del alumnado; de esta manera, podemos afirmar que la tutoría es ante todo una acción vinculante que impulsa el aprovechamiento escolar y el desarrollo integral del alumnado, ya que lo enlaza con recursos educativos y de apoyo para su buen desempeño académico.
El nuevo modelo de Tutoría UNAM en la DGOAE
La Dirección General de Orientación y Atención Educativa (DGOAE) es la entidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que tiene como misión apoyar la formación integral del estudiantado al brindar atención profesional con la finalidad de contribuir a su integración, adaptación, desarrollo personal, académico y profesional, durante su trayectoria universitaria. Para cumplir con esta misión, la DGOAE es responsable del diseño, desarrollo e impulso de las políticas en materia de Orientación Educativa, Servicio Social, Voluntariado, Bolsa de Trabajo, Prácticas Profesionales, Reconocimientos para el alumnado y Becas, que buscan satisfacer las variadas necesidades de la comunidad estudiantil.
En este sentido, la DGOAE busca fortalecer el nuevo modelo de tutoría, ya que su acción está vinculada a la necesidad de ofrecer un acompañamiento adecuado y proporcionar apoyo integral al estudiantado, lo que permite no solo adaptarse a la vida universitaria, sino también desarrollar habilidades y competencias esenciales para su éxito académico y profesional.
La acción tutorial no podría cumplir sus finalidades si no tuviese un sentido de orientación al estudiantado, por ello la importancia de abundar en el conocimiento y aprovechamiento de sus nexos con la orientación en sus diversas dimensiones, explicaciones y modelos (Romo López, 2011).
La orientación y la tutoría son clave en el desarrollo de las habilidades académicas, profesionales y socioemocionales que permitirán a las y los jóvenes insertarse como ciudadanas y ciudadanos autónomos, críticos y éticos en la economía nacional y mundial. Ambas se presentan como herramientas clave que favorecen el desarrollo integral del estudiantado, enriquecen la calidad de la trayectoria académica y fomentan el bienestar psicosocial durante el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Desde un modelo de orientación, la tutoría adopta una perspectiva integral de atención al estudiantado, basado en cinco ejes transversales que se interrelacionan de manera sistemática y a la vez tienen el potencial de influir uno en el otro favoreciendo el desarrollo de los demás, estos son:
El aprendizaje autónomo es una competencia genérica que debe desarrollarse en el estudiantado, enfocándose en el grado en que la persona interviene en su propio proceso, a través de establecer objetivos, procedimientos, recursos y momentos de aprendizaje, desempeñando un rol activo frente a las necesidades actuales de formación. Según Cárcel (2016, citado en Maldonado-Sánchez et al., 2019), es un proceso que permite al sujeto ser autor de su propio desarrollo, optando por vías, estrategias, herramientas y momentos que estime oportunos para aprender y poner en práctica, de modo independiente, lo aprendido.
La toma de decisiones en la tutoría es un proceso clave para el alumnado debido a que fomenta la reflexión, la autonomía y la responsabilidad, donde este elige la mejor opción para resolver problemas o aprovechar oportunidades. Involucra aspectos cognitivos, emocionales y sociales. Esta habilidad puede aplicarse tanto en el ámbito académico como en la vida diaria, ya que no solo afecta el presente académico, sino que también es fundamental para el futuro personal y profesional de quien estudia. Con la orientación de un tutor o tutora se podrán evaluar opciones y consecuencias, desde el propósito que da sentido a la vida y significado intencional a las acciones del estudiantado.
El eje de Salud integral abarca el bienestar físico, psicológico, social y académico del estudiantado, promoviendo su desarrollo integral. Se enfoca en la prevención de problemas de salud y en fortalecer una cultura de bienestar integral, favoreciendo el crecimiento personal y académico de las y los tutorados. Este enfoque implica la detección temprana de posibles problemas de salud, fomenta la conciencia sobre la importancia de la salud integral y desarrolla habilidades socioemocionales para el autocuidado y el cuidado de los demás.
La Perspectiva de género es esencial para fomentar la igualdad y equidad de género, visibilizar la diversidad de identidades y prevenir la violencia. En este sentido, las y los tutores pueden apoyar al estudiantado en la reflexión y análisis sensible sobre los temas de género y cómo influyen en sus experiencias y necesidades, contribuyendo a su desarrollo integral, a un entorno escolar más inclusivo que promueve la eliminación de estereotipos y barreras.
La Cultura de paz y ciudadanía busca desarrollar una convivencia pacífica en todos los aspectos de la vida del alumnado. Impacta positivamente al fomentar su participación en la comunidad, el respeto mutuo y el cumplimiento de las normas, para construir una sociedad más armónica y justa. Se enfoca en promover habilidades como el diálogo, la escucha activa, la empatía y la colaboración, además fortalece valores fundamentales como la igualdad, la justicia, la solidaridad y el respeto, para prevenir conflictos y resolver de manera pacífica.
Figura 2. Ejes transversales.
Este modelo de tutoría se divide en tres momentos clave que conducen al alumnado durante su trayecto universitario, es un enfoque integral que permite un acompañamiento continuo y efectivo en cada etapa del proceso educativo.
El primero se enfoca en la transición, adaptación y prevención, especialmente durante los primeros semestres. Su objetivo es ayudar a quienes estudian a adaptarse a la vida universitaria y a identificar necesidades de apoyo, canalizando a las personas en riesgo a servicios especializados mediante una tutoría grupal inicial y evaluaciones diagnósticas.
El segundo se centra en rendimiento, recuperación y alto desempeño durante los semestres intermedios. En este momento se pretende consolidar habilidades académicas y recuperar a estudiantes en rezago, utilizando tutores o tutoras pares, así como personal orientador capacitado para ofrecer apoyo específico en habilidades y motivación, promoviendo el rendimiento académico y la superación personal.
Finalmente, el tercero se enfoca en la identidad profesional y autonomía durante los semestres finales. Con el objetivo de preparar al estudiantado para tomar decisiones y su desarrollo profesional a través de capacitación avanzada y orientación vocacional, asegurando una transición exitosa al mundo laboral y ayudando a identificar su perfil profesional.
Acciones y estrategias para fortalecer la tutoría
A partir de una organización sistemática y una evaluación continua del nuevo modelo de tutorías, la Dirección General de Orientación y Atención Educativa busca implementar estrategias que mejoren la calidad y fortalezcan el rumbo de la tutoría, a través de acciones enfocadas en la labor del tutor y la tutora, en los aspectos que complementan su trabajo, en el programa y en los contenidos. Una vez puestas en marcha, estas estrategias asegurarán el éxito de este modelo dentro de la universidad.
Las acciones relacionadas directamente con el acompañamiento del tutor o tutora son las siguientes: destinar más recursos y ofrecer mayores incentivos a las personas tutoras, para que su trabajo sea reconocido y apoyado de manera adecuada. Una de las principales acciones consiste en optimizar las estrategias didácticas del tutor o tutora, adecuando los contenidos a las necesidades específicas de las y los estudiantes y diversificando los temas abordados en las sesiones. Además, se busca incrementar el compromiso de este con el tutorado, asegurando que disponga de información actualizada sobre aspectos institucionales relevantes, como becas, apoyos, gestión de trámites, tiempos de inscripciones, pase reglamentado y proceso de titulación, entre otros.
Las acciones que complementan la labor del tutor o tutora y que, al mismo tiempo, aportan beneficios directos al alumnado durante el proceso de tutoría son: la difusión clara y detallada de cómo funciona el programa de tutoría en las diferentes facultades, para que las y los estudiantes comprendan las actividades que se realizan y cómo estas pueden beneficiar su vida académica; ampliar los horarios de tutoría, aumentar la cantidad de sesiones y ofrecer más opciones para que quienes estudian puedan encontrar el momento adecuado para recibir apoyo; así como contar con espacios específicos y cómodos para las tutorías, que faciliten el aprendizaje y la interacción.
En cuanto a las acciones destinadas a mejorar el desarrollo y organización del programa de tutoría, es fundamental promover la participación de los tutores y tutoras en la elaboración del Plan de Acción Tutorial (PAT), esto permite que los planes se ajusten a las necesidades cambiantes del estudiantado. Además, es necesario reforzar la adecuación de los contenidos formativos dirigidos a las personas tutoras, garantizando que tengan las herramientas necesarias para desarrollar su labor de manera adecuada y con un enfoque integral.
Esto contribuirá a una tutoría más efectiva y alineada con las expectativas y necesidades del alumnado.
La labor tutorial
"La UNAM hace un esfuerzo muy importante para que los jóvenes tengan acceso a la educación de más alta calidad en este país, y una de las mejores del mundo y, en ese sentido, poder aprovechar esa experiencia universitaria es fundamental, por lo que el trabajo realizado por tutoras y tutores es indispensable" (Gaceta UNAM, 2023).
El término "tutor" en el contexto educativo se refiere a una persona encargada de orientar y apoyar a las y los estudiantes en su proceso de aprendizaje, desarrollo personal y social. Según la Real Academia Española (RAE), un tutor es la "persona encargada de orientar a las y los alumnos en una asignatura, un curso, una práctica o un trabajo de investigación".
El tutor o tutora promueve el fortalecimiento del trabajo académico del estudiantado acercándole a diversas estrategias de estudio que le darán la habilidad de identificar sus fortalezas académicas y comprender su proceso de aprendizaje. Desempeña un papel fundamental en el acompañamiento de las y los estudiantes, siendo una figura cercana y de apoyo a lo largo de su proceso formativo. No solo se involucra en el ámbito académico, sino que también se interesa por el bienestar personal del alumnado, brindando orientación y apoyo integral en su desarrollo.
En primer lugar, estimula procesos de pensamiento crítico, identidad y pertenencia a la institución, fomentando el arraigo. También promueve una cultura del buen trato, la paz y la sostenibilidad en el estudiantado, creando un ambiente positivo. Además, se enfoca en el autoconocimiento, la autonomía y el bienestar del alumnado, favoreciendo su desarrollo integral. El tutor o tutora también trabaja en el desarrollo de habilidades socioemocionales y de aprendizaje, esenciales para la toma de decisiones y la resolución de problemas. Finalmente, cuando se identifica alguna problemática, se canaliza al estudiante a las instancias especializadas correspondientes.
Desafíos por enfrentar
Uno de los principales retos del nuevo modelo de tutoría emprendido por la DGOAE es la capacitación continua de las y los tutores, ya que es fundamental actualizar sus conocimientos y habilidades para enfrentar los constantes desafíos en el acompañamiento de las y los estudiantes. Además, muchos tutores y tutoras enfrentan una carga de trabajo elevada, lo que puede afectar la calidad del apoyo brindado. La falta de un sistema de seguimiento y evaluación también podría limitar la efectividad del programa, ya que impide medir el impacto de la tutoría y realizar ajustes oportunos. Por otro lado, la disponibilidad limitada de recursos, tanto humanos como materiales, en algunas facultades puede dificultar la implementación eficiente de las tutorías. Finalmente, la heterogeneidad de las facultades y escuelas representa un reto adicional, ya que las diversas necesidades y enfoques de cada una, hacen difícil la estandarización de los programas de tutoría.
Figura 3. Los desafíos.
El compromiso de la tutoría: Atención Diferenciada y Bienestar
Este modelo de tutoría favorece el desarrollo integral del estudiantado, impulsando su crecimiento académico, personal y profesional ya que ofrece un valioso apoyo en la transición a la vida universitaria, facilitando la integración de las y los estudiantes. Una de las principales fortalezas es el apoyo personalizado, que se adapta a las necesidades individuales de cada estudiante, además de que brinda una atención directa. Este enfoque contribuye a la reducción de la deserción y el rezago escolar, ya que permite detectar y abordar problemas de manera temprana. Además, en este modelo la clave está en identificar problemas académicos y personales, lo que facilita ofrecer soluciones oportunas y efectivas.
La atención diferenciada dentro de la tutoría en la UNAM es una metodología que tiene como objetivo brindar un apoyo personalizado y adaptado a las necesidades específicas de cada estudiante. Este enfoque reconoce que no todos enfrentan los mismos retos ni tienen las mismas circunstancias. Al reconocer y adaptarse a las diferentes realidades de las y los estudiantes, la UNAM no solo promueve el aprovechamiento académico, sino también el bienestar integral de sus estudiantes.
Para organizar estos servicios de manera eficiente, se ha desarrollado un sistema de atención escalonada, categorizada por códigos que van desde los servicios menos especializados y de mayor demanda hasta los más especializados y menos frecuentes. Para mejorar la efectividad del programa de tutorías, es necesario contar con el Sistema Integral de Seguimiento y Atención Diferenciada de Tutoría (SISADT), diseñado para facilitar la asignación y seguimiento de tutoras, tutores y del estudiantado. Este sistema potenciará la efectividad del programa mediante la gestión y administración eficiente de las actividades de tutoría en las entidades académicas de la UNAM.
Hablar de bienestar en la vida del estudiantado a través de la tutoría implica centrarse en su desarrollo integral, promoviendo un ambiente que favorezca el equilibrio físico, emocional y social. A través de este modelo de tutoría, el trabajo realizado involucra tanto el contexto externo, al asegurarse de crear entornos más seguros y menos amenazantes, como el contexto interno, que se relaciona con los pensamientos, emociones y deseos. El objetivo es acompañar al alumnado y otorgarle las herramientas necesarias para aprender a regularse emocionalmente, cultivar un sentido de propósito y mantener una actitud flexible ante las adversidades.
Este modelo está guiado por un compromiso ético que considera ir más allá del éxito académico, reconociendo que las y los estudiantes también buscan una vida equilibrada y feliz. Por ello, debe estar guiada por el compromiso con el bienestar integral de quien estudia, abarcando tanto el rendimiento académico como el bienestar emocional y personal. Es fundamental que los tutores y tutoras estén capacitados en el desarrollo de habilidades necesarias para apoyar a las y los estudiantes de manera efectiva en su proceso formativo. Además, la construcción de redes de apoyo es esencial, ya que el bienestar no se logra de manera aislada; se necesita una comunidad donde tutoras, tutores, el estudiantado y la institución colaboren para crear un entorno que favorezca el desarrollo personal y académico.
Conclusiones
La tutoría en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha consolidado como una herramienta clave en el proceso formativo del alumnado, no solo para acompañar su desarrollo académico, sino también para fomentar su bienestar integral. Constituye una estrategia que complementa la actividad docente, al impulsar en el estudiantado la capacidad de aprendizaje, más allá de los espacios habituales de enseñanza, con el objetivo de lograr aprendizajes significativos que les permitan aprender a aprender, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a convivir a lo largo de su vida.
A través del fortalecimiento del modelo de tutoría impulsado por la Dirección General de Orientación y Atención Educativa (DGOAE), se asegura que no solo se mejore el rendimiento académico, sino que también se contribuya al desarrollo personal, académico y profesional de las personas estudiantes, preparándolas para enfrentar los desafíos de la sociedad del conocimiento.
Al ofrecer un acompañamiento cercano, tanto en el plano académico como en el socioemocional, la tutoría favorece la integración del estudiantado en la comunidad universitaria. A través de un enfoque de atención diferenciada y de bienestar integral, se busca ofrecer el apoyo necesario según las necesidades particulares, así como la construcción de habilidades socioemocionales, la identidad profesional y la salud física y psicológica. Los beneficios de este modelo son múltiples: no solo ayuda a quienes estudian a superar los desafíos académicos y emocionales, sino que también les proporciona herramientas para desarrollarse como individuos autónomos, críticos y responsables.