Autora: Dra. Hilda Guadalupe Bustamante Rojas
Sección: Experiencias
Resumen
Este artículo presenta una propuesta teórico-propositiva para fortalecer el voluntariado universitario como estrategia formativa en educación superior. A partir de la integración de los enfoques de Lev Vygotsky (Wertsch, 1988), Ingrid Felicidad Claros Moscoso (Claros Moscoso, 2023) y Paulo Freire (1970, 1997), se construye un modelo conceptual que concibe al voluntariado como una práctica situada, dialógica y transformadora, orientada al desarrollo integral del estudiante y la vinculación curricular con contextos reales.
Como aplicación del modelo, se diseña un proyecto de inducción al voluntariado en modalidad en línea, estructurado en cuatro módulos temáticos: Introducción al voluntariado, Cultura de la paz y derechos humanos, Habilidades socioemocionales y Herramientas tecnológicas. El diseño se fundamenta en el enfoque constructivista social y contempla tres dimensiones clave: Presencia cognitiva, Presencia social y Presencia docente (Garrison et al., 2001; Rourke et al., 2001).
La propuesta busca articular teoría y práctica, ética y acción, contribuyendo a la formación de ciudadanos comprometidos con la justicia, la equidad y el desarrollo comunitario.
Palabras clave: cultura digital, voluntariado universitario, diseño instruccional, Comunidad de Indagación, aprendizaje en línea, orientación educativa
Introducción
El voluntariado universitario ha transitado de una práctica asistencial a una estrategia pedagógica central en la formación integral del estudiante (Dirección General de Orientación y Atención Educativa [DGOAE] 2023). En el marco de la responsabilidad social universitaria, el Voluntariado Universitario UNAM se erige como un espacio de encuentro entre la comunidad universitaria y organizaciones sociales, colectivos, comunidades y programas institucionales, promoviendo la reconstrucción del tejido social desde un enfoque de derechos humanos, perspectiva de género, intercultural e intergeneracional.
En un contexto marcado por la aceleración digital y los desafíos socioambientales, resulta imperativo repensar las estrategias de formación del voluntariado. La pandemia evidenció tanto las posibilidades como las brechas del aprendizaje en línea, exigiendo modelos pedagógicos que no solo trasladen contenidos a plataformas digitales, sino que generen experiencias formativas profundas, éticas y transformadoras (Juandoming, 2017). Ante este reto, este artículo propone un modelo conceptual de voluntariado educativo digital, fundamentado en una tríada teórica —Vygotsky, Moscoso y Freire— que articula mediación sociocultural, pedagogía crítica y formación situada (Freire, 1997; Wertsch, 1988; Claros Moscoso, 2023).
La propuesta se enmarca en las líneas de trabajo de la DGOAE en materia de orientación educativa crítica, formación ciudadana y vinculación comunitaria, y responde al objetivo de “contribuir al desarrollo humano y profesional del voluntariado capacitándolo para diseñar programas de formación, comunicación, interacción, seguimiento y evaluación” (DGOAE, 2023). Este enfoque se complementa con el modelo de Comunidad de Indagación, que permite estructurar el diseño instruccional en torno a la presencia cognitiva, social y docente (Garrison et al., 2000; Shea et al., 2010).
Marco teórico: una tríada pedagógica para el voluntariado crítico
El modelo se sustenta en la articulación de tres enfoques complementarios que otorgan profundidad epistemológica, institucional y ética al voluntariado educativo.
Vygotsky:
aprendizaje situado y mediación sociocultural
La
teoría sociocultural de Vygotsky concibe el aprendizaje como un
proceso mediado por la interacción social, el lenguaje y las
herramientas culturales (Wertsch, 1988). En este marco, el
voluntariado se configura como una zona de desarrollo próximo, donde
el estudiante construye significados en colaboración con actores
comunitarios. Esta perspectiva legitima el uso de contextos
auténticos como espacios de formación, donde la reflexión, la
empatía y la acción se entrelazan para desarrollar competencias
cognitivas, éticas y sociales.
Moscoso:
voluntariado como estrategia pedagógica institucional
Claros
Moscoso (2023) sistematiza el voluntariado como una herramienta
pedagógica que promueve el aprendizaje experiencial, la vinculación
curricular y el desarrollo de competencias personales, sociales y
profesionales. Su enfoque competencias–institución permite
articular la experiencia voluntaria con los objetivos formativos de
la educación superior, superando la dicotomía entre teoría y
práctica. Como afirma la autora: “el voluntariado educativo
permite al estudiante vincularse con realidades sociales diversas,
generando aprendizajes significativos que trascienden el aula”
(Claros Moscoso, 2023, p. 15).
Freire:
praxis crítica y compromiso ético
Aunque
Freire no aborda directamente el voluntariado, su pedagogía crítica
ofrece una base ética fundamental: el voluntariado debe ser una
praxis —acción-reflexión— orientada a la transformación social
(Freire, 1970). La relación entre voluntario y comunidad debe ser
horizontal, reconociendo los saberes populares como legítimos y
formando sujetos críticos comprometidos con la justicia. Freire
(1997) afirma que “la educación no cambia el mundo, cambia a las
personas que van a cambiar el mundo” (p. 28), lo que sitúa al
voluntariado como una estrategia para formar ciudadanos éticos y
comprometidos.
Esta tríada teórica encuentra una operacionalización pedagógica en el Modelo de Comunidad de Indagación, que proporciona una estructura para el diseño de experiencias de aprendizaje significativas en entornos digitales (Garrison et al., 2000; Shea et al., 2010).
Metodología
Con base en una metodología teórico-propositiva con enfoque cualitativo y perspectiva crítica, fundamentada en el constructivismo social (Wertsch, 1988; Freire, 1997), el proyecto denominado Voluntariado Digital fue desarrollado por un equipo interdisciplinario integrado por académicas de la Dirección General de Orientación y Atención Educativa (DGOAE), la Dirección General de Tecnologías de la Información y Comunicación (DGTIC) y expertas en voluntariado de la Asociación de Colonos del Ajusco. Su labor se centró en el diseño e implementación de un proyecto de voluntariado en línea, articulando sus respectivas áreas de especialidad: voluntariado, tecnología educativa, diseño instruccional, diseño tecno-pedagógico e implementación en plataforma.
A partir de la revisión e integración de los enfoques de Vygotsky, Moscoso y Freire, se construyó un modelo conceptual que se traduce en el diseño de un curso de inducción al voluntariado en modalidad en línea, implementado en la plataforma Moodle. El diseño instructivo se articula en torno a las tres presencias propuestas por Garrison, Anderson y Archer, quienes desarrollaron el modelo de Comunidad de Indagación (Community of Inquiry), ampliamente reconocido en el campo del aprendizaje en línea (Garrison et al., 2000, 2001; Shea et al., 2010).
Presencia cognitiva: Se refiere a la capacidad de los estudiantes para construir significado a través de la reflexión y el diálogo. Se promueve mediante la activación del conocimiento previo, el uso del lenguaje como mediador del pensamiento y la creación de contextos auténticos de interacción que vinculan el aprendizaje con problemáticas reales (Garrison et al., 2001).
Presencia social: Se relaciona con la habilidad de los participantes para establecer relaciones interpersonales significativas en entornos virtuales. Se fomenta a través de interacciones síncronas y asíncronas, simulaciones, inmersión emocional y colaboración, generando un clima de confianza y empatía (Rourke et al., 2001).
Presencia docente: Se refiere al diseño, dirección y facilitación del curso por parte del instructor para lograr resultados de aprendizaje valiosos. Se manifiesta en una guía ética y pedagógica continua, con retroalimentación constante y evaluación mediante tareas auténticas que integran teoría, práctica y reflexión (Shea et al., 2010).
El curso se estructura en cuatro módulos temáticos cuyos nombres y objetivos se describen a continuación:
Introducción al voluntariado: Desarrollar el compromiso cívico para movilizar a las sociedades en favor de la inclusión social y el desarrollo comunitario.
Cultura de la paz y derechos humanos: Construir una nueva concepción de la paz fundada en valores universales como la justicia, la solidaridad y la igualdad.
Habilidades socioemocionales: Gestionar emociones para interactuar de manera asertiva y resolver conflictos creativamente.
Herramientas tecnológicas para el voluntariado: Transformar prácticas pedagógicas y sistemas de gestión mediante el uso ético y crítico de las TIC.
Discusión
La propuesta trasciende una mera adaptación tecnológica del voluntariado. Al integrar el Proyecto Digital del Voluntariado con una base teórica crítica, el modelo se convierte en una práctica prospectiva que anticipa los desafíos del siglo XXI: polarización social, brechas digitales y desigualdades estructurales.
Este enfoque evita la frustración docente derivada de la imposición de recursos digitales sin sentido pedagógico (Juandoming, 2017), al situar la tecnología al servicio de una praxis crítica (Freire, 1970, 1997). Además, al centrarse en las tres presencias propuestas por Garrison, Anderson y Archer, el modelo garantiza que el aprendizaje en línea no sea fragmentado ni superficial, sino profundo, significativo y éticamente orientado (Garrison et al., 2000, 2001; Rourke et al., 2001; Shea et al., 2010).
No obstante, persisten desafíos, entre ellos, la necesidad de formación docente para acompañar procesos reflexivos, la garantía de accesibilidad tecnológica y el riesgo de institucionalizar el voluntariado sin perder su espíritu crítico (Claros Moscoso, 2023). Estos retos deben abordarse mediante políticas institucionales que reconozcan el voluntariado como parte del currículo formal y fomenten equipos interdisciplinarios de diseño y acompañamiento.
Conclusiones
El modelo conceptual de voluntariado digital propuesto demuestra que es posible articular teoría y práctica, ética y tecnología, en un entorno formativo coherente y transformador. Sus principales aportes son:
La articulación teórica de una tríada pedagógica para el voluntariado crítico (Wertsch, 1988; Claros Moscoso, 2023; Freire, 1997).
El diseño de un curso en línea que integra dimensiones éticas, socioemocionales y digitales.
La aplicación del Modelo de Comunidad de Indagación como eje metodológico para el aprendizaje significativo en entornos virtuales (Garrison et al., 2000; Shea et al., 2010).
Este modelo no solo fortalece los programas de voluntariado universitario, sino que también ofrece un referente para repensar la educación superior en la era digital: no como transmisión de contenidos, sino como formación de ciudadanos capaces de “sentipensar” (Laparra, s. f.) y actuar con justicia en un mundo complejo.
Como líneas futuras, se propone investigar el impacto del voluntariado en la trayectoria académica de los estudiantes, analizar las experiencias de aprendizaje en contextos comunitarios y desarrollar modelos de evaluación que integren dimensiones éticas, reflexivas y tecnológicas.
